lunes, 16 de junio de 2014

La reencarnación del Señor Smith


JUAN ERA UN TIPICO CHICO DE 13 AÑOS, NO ERA DIFERENTES A LOS DEMAS, NO DABA PROBLEMAS. ERA UN CHICO SINCERAMENTE BUENO... PERO COMO TODOS SABEMOS: TODA PERFECCIÓN ES PUESTA A PRUEBA. SEMANAS DESPUÉS DE TERMINAR LAS CLASES DE JUAN, SU PADRE EMPIEZA A SENTIRSE MAL y POR ESTE MOTIVO LA MADRE DE JUAN DECIDE HACERLO REVISAR POR UN MÉDICO. LOS DOCTORES LE DIJERON QUE ERA UNA SIMPLE GRIPE Y QUE CON UNA MEDICACIÓN SANARÍA  PERO JUAN SENTÍA QUE NO ERA UNA SIMPLE GRIPE. SEMANAS DESPUÉS DE LA VISITA AL MÉDICO LE APARECIÓ AL SEÑOR SMITH UNA HINCHAZÓN EN LA ESPALDA. NO LE DIERON IMPORTANCIA Y NO SABÍAN QUE ERA UN TUMOR. DÍA A DÍA ESTA HINCHAZON PASÓ DE SER ALGO SIMPLE A ALGO MUY VOLUMINOSO  Y POR ESTE MOTIVO OTRA VEZ LO LLEVARON A REVISAR. LOS DOCTORES QUEDARON SORPRENDIDOS AL VER ESTO , SIN SABER LA CAUSA DEL PROBLEMA. LOS DOCTORES DECIDIERON INTERNARLO PARA HACER VARIOS ESTUDIOS DEL CASO. DÍAS DESPUÉS Y LUEGO DE VARIOS ESTUDIOS FRACASADOS Y SIN SABER EL MOTIVO DE ESTA HINCHAZÓN DECIDIERON DAR DE ALTA AL SEÑOR SMITH. CADA DÍA EL TUMOR DE EL SEÑOR SMITH SE HACIA MAS GRANDE HASTA QUE AL MES Y MEDIO OCUPABA TODA LA ESPALDA. ESTE TUMOR DEJO DE SER UN TUMOR NORMAL A SER UNO MUY GRANDE, VERDOSO Y ÁSPERO AL TACTO Y SI TE ACERCABAS DEMASIADO AL TUMOR ESTE DESPEDÍA UN OLOR MUY FUERTE Y FEO. UN DÍA MIENTRA LA MAMA DE JUAN ESTABA DE COMPRAS, JUAN QUE ESTABA EN LA CASA CON EL PADRE, DECIDE IR Y VER COMO ESTABA ÉL. CUANDO ENTRO A LA HABITACIÓN QUEDO IMPACTADO POR LA IMAGEN QUE OBSERVABA. EN LA HABITACION EL TUMOR QUE TENIA EL SEÑOR SMITH HABÍA EXPLOTADO HACIENDO QUE TODA LA HABITACION FUERA CUBIERTA DE UN LIQUIDO VERDE PARECIDO A LA SANGRE HUMANA Y MUY OLOROSA. EL LIQUIDO CHORREABA POR LA HABITACIÓN PERO LO MAS TERRORÍFICO DE TODO ESTO FUE EL CORDON UMBILICAL QUE SALIA DE LA ESPALDA DE EL SEÑOR SMITH YA FALLECIDO, Y AL FINAL DE ESE CORDON SE PODIA OBSERVAR UN BEBÉ CUBIERTO DEL LIQUIDO VERDE Y QUE SE PODRIA ASEGURAR QUE TENIA EL MISMO ROSTRO QUE EL SEÑOR SMITH.

DESDE ESE MOMENTO UN ALMA INOCENTE, ALEGRE Y COMPASIVA SE PERDIÓ PARA SIEMPRE...

viernes, 13 de junio de 2014

Que sueñes con tus amiguitos

Esa mañana de un  18 de Diciembre Olivia, Yael y Caterina cumplían su sueño, pasar sus tan esperados 15 años  juntas y en Brasil. Ellas sonrieron felices, ansiosas, cuando escucharon el llamado por el altavoz del aeropuerto a todos los pasajeros con destino Brasil.
Nicolas, Martín y Thiago, tres amigos que pasarían juntos dos semanas en las playas de Brasil llegaron a la puerta de abordo, tres chicas llamaron su atención ellas antes de abordar abrazaron fuerte a sus padres y se despidieron. Luego de ver esto se miraron entre ellos comenzaron a caminar con una sonrisa en su rostro caminando unos metros atrás de las tres chicas.
Ellas subieron al avión entre sonrisas y charlas de todo lo que tenían planeado hacer en ese viaje, sus asientos eran continuos, y pasillo de por medio tres chicos las miraban acomodarse y hablaban entre ellos.
Llegaron a su destino, las tres amigas llenas de alegría comenzaron a caminar hacia la salida del aeropuerto y no notaron que los tres chicos iban hacia el mismo lugar que ellas. Despues de media hora de viaje en taxi llegaron a su hotel.
  • , ¿Tienen reservación?- Dijo el recepcionista con muy poco entusiasmo.
  • Buenas tardes – Dijo Olivia con sarcasmo.
El recepcionista la miro con soberbia.
  • Si, tenemos reservación, vamos a hospedarnos quince días.
  • Perfecto, aquí tienen las llaves, departamento 12, que tengan una excelente estadía. Y se dibujó una sonrisa de falsedad en el hombre.


Luego que ellas llegaran a su departamento y se acomodaron en la recepción tres amigos tramitaban su estadía en ese mismo hotel y en el departamento 11.
Nadie salió de su departamento hasta las 22:00, a esa hora comenzaba un recital en la playa.


Nicolás fue el primero en salir del departamento, justo cuando Olivia salía del suyo.
La mirada de Nicolás cambió completamente, y se le escapó una sonrisa.


  • Hola, ¿Te acordás de mi?- Dijo Nicolás con la esperanza de obtener como respuesta un “Si”
  • En algún lugar te vi, pero no me acuerdo donde, perdón. Dijo Olvia sonriendo.
  • Soy uno de los chicos que viajó con vos en el avión.
  • Ahora si, si me acuerdo de vos.
  • ¡¡Oli!! Gritó Caterina. ¿No viste mi pulsera?
Olivia no contestó
  • ¡Olivia, yo sin mi pulsera no salgo! Gritaba Caterina caminando hacia la puerta para buscarla.
  • Nico, ¿Vos ya estás?. Era Martín que salía del departamento
Segundos después salió Caterina.
-Hola. Dijo Caterina que no entendía nada
-Hola. Le respondió Martín con una sonrisa
- ¡Chicaaaas, ya estoy!. Dijo Yael mientras caminaba hacia la puerta.
- ¿Vamos?. Dijo Yael,
 -¿Vamos? Dijo Thiago
Los dos al mismo tiempo, se miraron entre todos y largaron una carcajada.
-¿De dónde los conoces?. Dijo Yael a Olivia.
- Viajaron con nosotras, ¿Te acordas?.
-¡Ah, si,si me acuerdo!
- Y… ¿A donde salen?. Preguntó Martín
- Vamos a un recital en la playa. Contestó Caterina.
Los amigos se miraron y sonrieron
  • Nosotros también. Dijeron los tres
-¿Vamos?. Dijo Olivia sonriéndole a Nico
- Vamos. Contestó el.


Esa noche, fue rara para los chicos, pero a la misma vez les gustó. Fue rara porque los tres comenzaron a sentir algo especial por esas chicas.
Apenas llegaron a su departamento los chicos, se miraron, y sonrieron, a los tres les estaba pasando lo mismo.


  • Olivia tiene una sonrisa tan linda. Dijo Nicolas en un suspiro.
Sus amigos se rieron
  • No se, pero Caterina es tan linda. Dijo Martín
  • Yael, Tiene una mirada tan, tan, dulce. Dijo Thiago
Despues los tres se dieron cuenta de lo que estaban diciendo y se reian uno del otro.
Fueron catorce días en el que hubo muchos momentos lindos, y cada día los chicos sentían algo mas lindo por las tres amigas. Aquella mañana Nicolás propuso confesarle todo a las chicas, ¡era el último día!. Martín no quiso, sabia que no iba a poder de la vergüenza, asi que propuso que cada uno hablaba con una chica y le preguntaba como casualidad la dirección de sus casas, para ir a visitarlas un día, como una sorpresa . Los tres accedieron y la idea salió justo como ellos lo esperaban.
El viaje de vuelta fueron los seis juntos y fueron unas horas de silencio y algún que otro chiste malo de Martín.
Bajaron del avión, caminaron juntos hasta la salida, Nicolás buscó la mirada de Olivia. Martín tomó la mano de Caterina,. Y Thiago abrazó a Yael.
Las chicas les agradecieron los buenos momentos. Los miraron muy fijo, como si no quisieran irse de ese lugar.
Se abrazaron muy, pero muy fuerte, las tres chicas con los ojos húmedos subieron a un taxi y se fueron.
A la semana Nicolás no aguantaba las ganas de ver a Olivia y llamó a sus amigos para que vallan al mismo tiempo cada uno a la casa de “Su chica” como decía el, y a las 20:00 se juntaban en la casa de Martín para saber como les fue. Los tres salieron muy decididos a visitarlas y confesarles todo lo que sentían cuando estaban con ellas.
Nicolás fue el primero en llegar a la casa de Olivia, tocó timbre, esperó dos minutos que para el fueron siglos, lo atendió una mujer anciana, con un rostro pálido y triste.
  • Disculpe señora, busco a Olivia Pérez, ¿Ella vive acá?
Los ojos de la anciana se llenaron de lágrimas.
  • No, ¿Por qué me preguntas eso? ¿No sabes lo que pasó con ella?. Dijo con tristeza
Nicolás desesperado preguntó
  • ¿Por qué? ¿Qué paso? Por favor.
  • Olivia Pérez era mi hija
  • ¿Era? Preguntó Nicolás con tristeza.
  • Si,falleció hace 15 años, el 18 de Diciembre, en un vuelo de avión hacia Brasil.
En ese momento la tristeza de Nicolás se convirtió en miedo.
  • Disculpe por las molestias , muchas gracias. Dijo Nicolás con los ojos llenos de lágrimas


Mientras tanto Martín tocaba a la puerta de la casa de Caterina.
Lo recibió una mujer joven, vestida de enfermera.
-Buenas tardes, busco a Caterina Romero, ¿Ella se encuentra?
La mujer lo miro extrañada, casi ofendida,
  • Nene, yo tengo al papá de Caterina enfermo, si venía el y te recibía y vos le preguntas por su hija muerta ¿Te das una idea como se podría poner?. Porque….
Luego de “ Su hija muerta” Martín dejo de escuchar a la mujer y su rostro cambio por completo, se reflejaba en el una tristeza enorme.
  • ¿Qué, vos no sabias?. Preguntó la enfermera.
  • No, no. dijo Martín secándose una lágrima que corria por su mejilla.
  • Pero, ¿vos la conociste?. Pregunto extrañada la enfermera
  • Si, pasamos quince días en Brasil, hace una semana llegamos.
  • ¿Qué? No nene, vos estas mal… Caterina murió hace quince años el 18 de Diciembre en un vuelo que iba hasta Brasil.
Martín no entendía nada, quedo estático, mirando la nada unos dos minutos
  • Gracias. Disculpe la molestia
Se dio media vuelta y comenzó a caminar.


Mientras tanto Thiago tocó a la puerta de una casa donde había una placa: “Clínica de ojos, de la doctora Silvina Gonzalez”
Thiago no entendía nada, pero esperó para ver quien abria la puerta.
  • Hola. Lo atendió una mujer con casaca verde y lentes
Thiago la miró extrañada, y la mujer se dio cuenta de eso.
  • ¿Tenés turno?. Preguntó buscando la mirada de Thiago.
  • No, busco a una amiga, me dijo que vivía aca, Yael Vázquez.
- No, te habrás equivocado, yo le compré este lugar a la familia Vázquez, ellos perdieron a su única hija, Yael. Le dijo seria
- No, no puede ser, ¿ Que pasó?. Dijo Thiago al borde del llanto.
- Se que ella murió en un vuelo a Brasil.
- ¿No sabes que día?
- ¿Tanto querés saber? . Pregunto ya enojada la doctora
- Por favor. Dijo Thiago ya llorando.
- El 18 de Diciembre al otro día eran sus quince años.
Thiago no dijo nada, dio media vuelta y se fue.


Thiago llegó a su casa y sus  amigos  estaban los dos sentados en el sofá con la cabeza agachada, Thiago se sentó a su lado, se miraron los tres extrañados, tristes, asustados.
Estuvieron en silencio una hora, Thiago y Nicolás se pararon, caminaron hacia la puerta y se fueron.
Martín no podía creerlo todavía, o no quería, y se decidió a investigar, el sabía que lo que sintió por Caterina fue real.
Llamó a Franco, un amigo que tenía en el aeropuerto y lo citó en un bar.
  • Hola, me asusto como me pediste que venga, ¿Estas bien? . Pregunto Franco
  • Hola, necesito que me hagas un favor, es muy importante, escuchá bien.
Martín le contó con detalles lo que había pasado, Franco dudó, pero lo hizo por su amigo.
En la Secretaría del aeropuerto había una lista de accidentes de los aviones que habían salido de ahí. Buscó la fecha 18 de Diciembre, sacó una fotocopia a la lista y se la dio a su amigo, Martín abrazó fuerte a su Franco y le agradeció.
Llegó a su casa, miró la lista, con miedo, no sabía con que se podía encontrar.
Martín comenzó a leer:
Olivia Pérez.
Caterina Romero
Yael Vázquez
Thiago Fontana
Miró otra vez el papel asustado, con la esperanza que había leído mal el nombre. Era el su amigo, Martín se desbordó hizo un bollo la lista y la tiró. Se sentó en una silla a pensar y se dio cuenta que no había terminado de leerla.
Miró el papel hecho un bollo, lo busco y continuó.
Thiago Fontana. Leyó en voz alta con los ojos llenos de lágrimas.
Nicolás Sepúlveda. Calló una lágrima sobre el nombre de su amigo.
Martín Toscano. Martín no entendía nada. ¿Qué hacia su nombre ahí? Era una equivocación.
No sabía que hacer, el miedo se había apoderado de el. Decidió ir al cementerio que figuraba en la lista donde habían enterrado a las víctimas de ese accidente.
Llegó corriendo, buscaba desesperado las tumbas con los nombres de sus amigos.
Se frenó y comenzó a acercarse a una placa en la que decía :
Caterina Romero 19/12/1999 – 18/12/2014
Miró a la tumba de al lado donde había una placa que decía:
Olivia Pérez 22/12/1999- 18/12/2014
Miró la tumba que le seguía:
Yael Vázquez 30/12/1999. 18/12/2014.
Lloró con miedo, con rabia, no entendía nada, no sabía si estaba vivo o muerto, no tenía las fuerzas para seguir. Pero esa duda aunque lo llenaba de miedo lo ayudó a continuar.
Siguió corriendo, hasta que llegó al final del cementerio donde se veían tres placas mas. En cada paso, Martín dudaba, cada paso que daba, caía una lágrima al suelo, la primera placa que leyó decía:
Thiago Fontana 25/9/1999- 18/12/2014
Calló sobre el pasto y se agarró la cabeza llorando.
En la que seguía leía el nombre de su mejor amigo
Nicolás Sepúlveda 16/8/1999 – 18/12/2014
Sabía que le quedaba por leer la última placa, miró con sus últimas fuerzas y leyó :
Martín Toscano 15/3/1999 – 18/12/2014
Se tapó la cara con las manos y lo inundó una angustia y se hechó al suelo.
  • ¡ Vamos, dormilón, arriba!. Exclamó la voz de una mujer que le resultaba conocida.
Abrió sus ojos y estaba ahí Caterina con una sonrisa y una torta entre sus manos con una vela y el número 22.
  • ¡Caterina!. Saltó de la cama.
  • Si, soy yo, calmate ¿Qué pasa?
  • ¡Feliz cumpleaños!. Se asomaron Nicolás, Thiago junto a sus novias Olivia y Yael.
  • Ah, estaba soñando. dijo en voz baja Martín.
  • Y… ¿Qué soñaste? Preguntó Caterina en voz alta con una sonrisa.
Sus amigos habían escuchado y también querían saber

  • Con ustedes. Dijo mientras seguía mirándolos extrañado
  • ¿Que soñaste que tenés esa cara? Preguntó Thiago riéndose.
  • Nada, locuras. Otro día les cuento. Contestó Martín en un suspiro aliviado.

jueves, 12 de junio de 2014

Siete de la tarde

Recuerdo el día en que lo conocí. Era un 1° de Septiembre, yo estaba en el centro comercial haciendo compras, él trabajaba en la caja de mi tienda favorita, yo iba allí siempre que cobraba. Cada vez que yo iba, él me miraba y se reía, siempre era así, hasta que un día me empezó a hablar, él era una persona muy agradable, sabía escucharme y levantarme el ánimo. Después de tantas charlas, nos conocimos mejor, yo sentía algo por él pero no me animaba a decírselo por miedo a que no sintiera lo mismo.
Era martes y yo salía de trabajar temprano y como había cobrado, pase a comprarme esos hermosos zapatos que vi. Al llegar allí, estaba él con su encantadora sonrisa. Se asombró al verme a esa hora ahí, tendrías que estar trabajando me dijo, yo le conteste que salí temprano, porque mi jefa había llegado antes; al comprarme los zapatos él me dijo si quería ir a cenar con él a la noche, yo muy contenta le dije que sí. A las 20:30 me paso a buscar, fuimos a un lugar muy lindo, al llegar me dijo que tenía que decirme algo pero que me lo iba a decir antes de irnos, yo estuve toda la noche ansiosa y pensando en qué me quería decir. Llegó la hora de irnos, me dijo que estaba enamorado de mí y que le gustaba como era yo; también me pregunto si quería ser la novia, yo me puse muy nerviosa y me fui corriendo. Al llegar a mi casa decidí, llamarlo para pedirle disculpas y explicarle por qué me había ido así, le dije que sentía lo mismo pero no me animaba a decírselo y que al escucharlo a él decir esas cosas, me quedé sin palabras.
Pasaron meses y decidimos contarles a nuestros padres, organizamos una cena familiar, para que se conozcan mejor, se llevaron muy bien y decidieron juntarse todos los domingos.
Estábamos en diciembre, nuestros padres ya eran muy amigos y querían pasar las vacaciones juntos, propusieron ir a Brasil el 10 de Enero. Unos días antes sacamos los pasajes. Cuandollegóo el día fuimos al aeropuerto, al llegar al avión entraron nuestros padres a los cuales les dijeron que no había más lugar, dándonos la opción de tomar el siguiente vuelo, nosotros aceptamos. El avión salía a las 7 de la tarde y recién eran las 5, por lo que dimos unas vueltas a esperar la salida. Estábamos en el avión cuando este comenzó a temblar elevando la fuerza de movimientos a cada minuto.
El avión se volvió rápidamente en gritos y disturbio, se podía sentir la televisión en el ambiente. Todo se volvió confuso. Giré mi cabeza, dirigiendo mi mirada hacia la ventanilla derecha donde podíamos ver el fuego consumiendo las turbinas. El descenso del avión se hizo inminente. Solo pedían que nos mantengamos calmados, que los problemas se solucionarían, aunque todos sabíamos que no era así.
Tomando los bolsos me dirigí a la puerta de abordaje, mi vista aún está borrosa, me siento algo adormecida y este disturbio es algo insoportable; las personas miraban por la ventanilla asustadas ante las palabras “todo se solucionará en unos minutos” aguarde por favor, estamos sufriendo algunos problemas técnicos, impidiendo el paso, las llamas se acercaban cada vez más y la puerta de salida está bloqueada por alguna extraña razón.

Admiro la paz de aquella chica acostada dormida en frente del televisor, donde se ve como noticia principal a cientos de personas que caen en un avión de nuestra misma línea, lleno de gente desesperada el día 10 de enero a las 7 de la tarde.

lunes, 9 de junio de 2014

Cuacevant, la guerra

Mi nombre es Adabesa Zoralee, vivo en un pequeño país llamado Cuacevant. Hace casi diez años, éste y otros países fueron azotados por una gran dictadura, comandada por el General Accriost Luasur.
Mis padres fueron los representantes de Cuacevant, junto con los demás representantes de Colssistare, Magmatud, Ussergo y la Republica de Etiabine, entre otras, para dialogar con Accriost sobre el destino que tomarían las naciones. Yo estaba junto con mis padres en caso de que él ganara y tengamos que irnos a Fiuremu, un continente vecino.
El dialogo había comenzado muy tranquilo, pero poco a poco se fue volviendo más y más tenso. Mi madre me abrazaba y me tapaba los oídos con sus manos para que no escuche a los embajadores gritando en tantos idiomas como se podría imaginar, a tal punto que las voces se convirtieron en un molesto zumbido que me atravesaba la cabeza, el magnates me alteraba, el etiabino me confundía, y el colssisto simplemente me volvía loca. Finalmente se hizo un silencio frío y seco, cuando vi como Accriost se marchaba me puse entre mis padres para felicitarles por “hacer que ese hombre malo se fuera”, pero cuando se escucharon las risas de Accriost  en todo el salón ellos me tiraron al suelo y las paredes detrás nuestro se vinieron abajo sobre todos los periodistas que habían venido de la isla de Nustintius. El ejército del ahora. Gobernante General Accriost Luasur entraron para llevarse prisionero a cualquiera que quedara vivo. Mi padre me llevaba en sus brazos hacia la multitud para confundir a los soldados, yo aun seguía aturdida, no por las explosiones, sino por los gritos y palabras de aquellos políticos que seguían en mi cabeza. Se nos apareció una enorme maquina de guerra apuntándonos con su cañón.
En un momento de desesperación me escapé de los brazos de mi padre y caí en un enorme vacío. Mientras descendía por ese infinito espacio, escucho las horrible voces de aquellos embajadores furiosos que gritaban en todos idiomas diferentes y sentí que mi cabeza estaba a punto de estallar.
Cuando me di cuenta que ya no estaba cayendo me quede inmóvil sosteniéndome la cabeza por aquel insoportable dolor.
Abrí los ojos y cientos y cientos de tulipanes, se abrieron a mi paso y a lo lejos, un viejo y solitario árbol reclamando por su soledad, sacudía suavemente sus pocas ramas, para atraer mi atención; me acerqué temerosa, sin saber que podría suceder.
 Me sentía tan cansada que el colchón de hojas del viejo árbol me parecía ideal para tomar una siesta, cayendo inmediatamente en profundo sueño. Sentí que fueron horas y horas que llevaba dormida.
 Cuando desperté, vi una pequeña luz, tenía un montón de escombros sobre mí, y cuando salí, me encontré en la destruida embajada de Cuasevant, mi país. Miré para todas las direcciones buscando a alguien, pero a la única persona que me encontré fue a Accriost.
En cuanto me vió, se levantó un gran ejército detrás suyo y comencé a correr. Las balas rozaban mi cabeza y finalmente dieron en mi espalda y caí.
Sentí que todo a mi alrededor se movía y abrí los ojos, estaba acostada en el asiento de un auto junto con mis padres. Me levante y la espalda me dolía mucho.
-Dormiste en una mala posición todo el viaje, pero ya se te pasara.- me dijo mi madre.
-¿Qué paso? ¿A donde vamos?- les pregunte.
-Cierto… te habías quedado dormida en la reunión. Lamentablemente Accriost ganó, pero cumplió su promesa de dejarnos ir junto con las demás familias de los otros embajadores, ahora mismo nos dirigimos al puerto, un barco nos llevara a Fiuremu y estaremos bien.

Asentí con la cabeza y mire por la ventanilla, así, durante todo el viaje.