Esa mañana de un 18 de Diciembre Olivia, Yael y Caterina cumplían su sueño, pasar sus tan esperados 15 años juntas y en Brasil. Ellas sonrieron felices, ansiosas, cuando escucharon el llamado por el altavoz del aeropuerto a todos los pasajeros con destino Brasil.
Nicolas, Martín y Thiago, tres amigos que pasarían juntos dos semanas en las playas de Brasil llegaron a la puerta de abordo, tres chicas llamaron su atención ellas antes de abordar abrazaron fuerte a sus padres y se despidieron. Luego de ver esto se miraron entre ellos comenzaron a caminar con una sonrisa en su rostro caminando unos metros atrás de las tres chicas.
Ellas subieron al avión entre sonrisas y charlas de todo lo que tenían planeado hacer en ese viaje, sus asientos eran continuos, y pasillo de por medio tres chicos las miraban acomodarse y hablaban entre ellos.
Llegaron a su destino, las tres amigas llenas de alegría comenzaron a caminar hacia la salida del aeropuerto y no notaron que los tres chicos iban hacia el mismo lugar que ellas. Despues de media hora de viaje en taxi llegaron a su hotel.
- , ¿Tienen reservación?- Dijo el recepcionista con muy poco entusiasmo.
- Buenas tardes – Dijo Olivia con sarcasmo.
El recepcionista la miro con soberbia.
- Si, tenemos reservación, vamos a hospedarnos quince días.
- Perfecto, aquí tienen las llaves, departamento 12, que tengan una excelente estadía. Y se dibujó una sonrisa de falsedad en el hombre.
Luego que ellas llegaran a su departamento y se acomodaron en la recepción tres amigos tramitaban su estadía en ese mismo hotel y en el departamento 11.
Nadie salió de su departamento hasta las 22:00, a esa hora comenzaba un recital en la playa.
Nicolás fue el primero en salir del departamento, justo cuando Olivia salía del suyo.
La mirada de Nicolás cambió completamente, y se le escapó una sonrisa.
- Hola, ¿Te acordás de mi?- Dijo Nicolás con la esperanza de obtener como respuesta un “Si”
- En algún lugar te vi, pero no me acuerdo donde, perdón. Dijo Olvia sonriendo.
- Soy uno de los chicos que viajó con vos en el avión.
- Ahora si, si me acuerdo de vos.
- ¡¡Oli!! Gritó Caterina. ¿No viste mi pulsera?
Olivia no contestó
- ¡Olivia, yo sin mi pulsera no salgo! Gritaba Caterina caminando hacia la puerta para buscarla.
- Nico, ¿Vos ya estás?. Era Martín que salía del departamento
Segundos después salió Caterina.
-Hola. Dijo Caterina que no entendía nada
-Hola. Le respondió Martín con una sonrisa
- ¡Chicaaaas, ya estoy!. Dijo Yael mientras caminaba hacia la puerta.
- ¿Vamos?. Dijo Yael,
-¿Vamos? Dijo Thiago
Los dos al mismo tiempo, se miraron entre todos y largaron una carcajada.
-¿De dónde los conoces?. Dijo Yael a Olivia.
- Viajaron con nosotras, ¿Te acordas?.
-¡Ah, si,si me acuerdo!
- Y… ¿A donde salen?. Preguntó Martín
- Vamos a un recital en la playa. Contestó Caterina.
Los amigos se miraron y sonrieron
- Nosotros también. Dijeron los tres
-¿Vamos?. Dijo Olivia sonriéndole a Nico
- Vamos. Contestó el.
Esa noche, fue rara para los chicos, pero a la misma vez les gustó. Fue rara porque los tres comenzaron a sentir algo especial por esas chicas.
Apenas llegaron a su departamento los chicos, se miraron, y sonrieron, a los tres les estaba pasando lo mismo.
- Olivia tiene una sonrisa tan linda. Dijo Nicolas en un suspiro.
Sus amigos se rieron
- No se, pero Caterina es tan linda. Dijo Martín
- Yael, Tiene una mirada tan, tan, dulce. Dijo Thiago
Despues los tres se dieron cuenta de lo que estaban diciendo y se reian uno del otro.
Fueron catorce días en el que hubo muchos momentos lindos, y cada día los chicos sentían algo mas lindo por las tres amigas. Aquella mañana Nicolás propuso confesarle todo a las chicas, ¡era el último día!. Martín no quiso, sabia que no iba a poder de la vergüenza, asi que propuso que cada uno hablaba con una chica y le preguntaba como casualidad la dirección de sus casas, para ir a visitarlas un día, como una sorpresa . Los tres accedieron y la idea salió justo como ellos lo esperaban.
El viaje de vuelta fueron los seis juntos y fueron unas horas de silencio y algún que otro chiste malo de Martín.
Bajaron del avión, caminaron juntos hasta la salida, Nicolás buscó la mirada de Olivia. Martín tomó la mano de Caterina,. Y Thiago abrazó a Yael.
Las chicas les agradecieron los buenos momentos. Los miraron muy fijo, como si no quisieran irse de ese lugar.
Se abrazaron muy, pero muy fuerte, las tres chicas con los ojos húmedos subieron a un taxi y se fueron.
A la semana Nicolás no aguantaba las ganas de ver a Olivia y llamó a sus amigos para que vallan al mismo tiempo cada uno a la casa de “Su chica” como decía el, y a las 20:00 se juntaban en la casa de Martín para saber como les fue. Los tres salieron muy decididos a visitarlas y confesarles todo lo que sentían cuando estaban con ellas.
Nicolás fue el primero en llegar a la casa de Olivia, tocó timbre, esperó dos minutos que para el fueron siglos, lo atendió una mujer anciana, con un rostro pálido y triste.
- Disculpe señora, busco a Olivia Pérez, ¿Ella vive acá?
Los ojos de la anciana se llenaron de lágrimas.
- No, ¿Por qué me preguntas eso? ¿No sabes lo que pasó con ella?. Dijo con tristeza
Nicolás desesperado preguntó
- ¿Por qué? ¿Qué paso? Por favor.
- Olivia Pérez era mi hija
- ¿Era? Preguntó Nicolás con tristeza.
- Si,falleció hace 15 años, el 18 de Diciembre, en un vuelo de avión hacia Brasil.
En ese momento la tristeza de Nicolás se convirtió en miedo.
- Disculpe por las molestias , muchas gracias. Dijo Nicolás con los ojos llenos de lágrimas
Mientras tanto Martín tocaba a la puerta de la casa de Caterina.
Lo recibió una mujer joven, vestida de enfermera.
-Buenas tardes, busco a Caterina Romero, ¿Ella se encuentra?
La mujer lo miro extrañada, casi ofendida,
- Nene, yo tengo al papá de Caterina enfermo, si venía el y te recibía y vos le preguntas por su hija muerta ¿Te das una idea como se podría poner?. Porque….
Luego de “ Su hija muerta” Martín dejo de escuchar a la mujer y su rostro cambio por completo, se reflejaba en el una tristeza enorme.
- ¿Qué, vos no sabias?. Preguntó la enfermera.
- No, no. dijo Martín secándose una lágrima que corria por su mejilla.
- Pero, ¿vos la conociste?. Pregunto extrañada la enfermera
- Si, pasamos quince días en Brasil, hace una semana llegamos.
- ¿Qué? No nene, vos estas mal… Caterina murió hace quince años el 18 de Diciembre en un vuelo que iba hasta Brasil.
Martín no entendía nada, quedo estático, mirando la nada unos dos minutos
- Gracias. Disculpe la molestia
Se dio media vuelta y comenzó a caminar.
Mientras tanto Thiago tocó a la puerta de una casa donde había una placa: “Clínica de ojos, de la doctora Silvina Gonzalez”
Thiago no entendía nada, pero esperó para ver quien abria la puerta.
- Hola. Lo atendió una mujer con casaca verde y lentes
Thiago la miró extrañada, y la mujer se dio cuenta de eso.
- ¿Tenés turno?. Preguntó buscando la mirada de Thiago.
- No, busco a una amiga, me dijo que vivía aca, Yael Vázquez.
- No, te habrás equivocado, yo le compré este lugar a la familia Vázquez, ellos perdieron a su única hija, Yael. Le dijo seria
- No, no puede ser, ¿ Que pasó?. Dijo Thiago al borde del llanto.
- Se que ella murió en un vuelo a Brasil.
- ¿No sabes que día?
- ¿Tanto querés saber? . Pregunto ya enojada la doctora
- Por favor. Dijo Thiago ya llorando.
- El 18 de Diciembre al otro día eran sus quince años.
Thiago no dijo nada, dio media vuelta y se fue.
Thiago llegó a su casa y sus amigos estaban los dos sentados en el sofá con la cabeza agachada, Thiago se sentó a su lado, se miraron los tres extrañados, tristes, asustados.
Estuvieron en silencio una hora, Thiago y Nicolás se pararon, caminaron hacia la puerta y se fueron.
Martín no podía creerlo todavía, o no quería, y se decidió a investigar, el sabía que lo que sintió por Caterina fue real.
Llamó a Franco, un amigo que tenía en el aeropuerto y lo citó en un bar.
- Hola, me asusto como me pediste que venga, ¿Estas bien? . Pregunto Franco
- Hola, necesito que me hagas un favor, es muy importante, escuchá bien.
Martín le contó con detalles lo que había pasado, Franco dudó, pero lo hizo por su amigo.
En la Secretaría del aeropuerto había una lista de accidentes de los aviones que habían salido de ahí. Buscó la fecha 18 de Diciembre, sacó una fotocopia a la lista y se la dio a su amigo, Martín abrazó fuerte a su Franco y le agradeció.
Llegó a su casa, miró la lista, con miedo, no sabía con que se podía encontrar.
Martín comenzó a leer:
Olivia Pérez.
Caterina Romero
Yael Vázquez
Thiago Fontana
Miró otra vez el papel asustado, con la esperanza que había leído mal el nombre. Era el su amigo, Martín se desbordó hizo un bollo la lista y la tiró. Se sentó en una silla a pensar y se dio cuenta que no había terminado de leerla.
Miró el papel hecho un bollo, lo busco y continuó.
Thiago Fontana. Leyó en voz alta con los ojos llenos de lágrimas.
Nicolás Sepúlveda. Calló una lágrima sobre el nombre de su amigo.
Martín Toscano. Martín no entendía nada. ¿Qué hacia su nombre ahí? Era una equivocación.
No sabía que hacer, el miedo se había apoderado de el. Decidió ir al cementerio que figuraba en la lista donde habían enterrado a las víctimas de ese accidente.
Llegó corriendo, buscaba desesperado las tumbas con los nombres de sus amigos.
Se frenó y comenzó a acercarse a una placa en la que decía :
Caterina Romero 19/12/1999 – 18/12/2014
Miró a la tumba de al lado donde había una placa que decía:
Olivia Pérez 22/12/1999- 18/12/2014
Miró la tumba que le seguía:
Yael Vázquez 30/12/1999. 18/12/2014.
Lloró con miedo, con rabia, no entendía nada, no sabía si estaba vivo o muerto, no tenía las fuerzas para seguir. Pero esa duda aunque lo llenaba de miedo lo ayudó a continuar.
Siguió corriendo, hasta que llegó al final del cementerio donde se veían tres placas mas. En cada paso, Martín dudaba, cada paso que daba, caía una lágrima al suelo, la primera placa que leyó decía:
Thiago Fontana 25/9/1999- 18/12/2014
Calló sobre el pasto y se agarró la cabeza llorando.
En la que seguía leía el nombre de su mejor amigo
Nicolás Sepúlveda 16/8/1999 – 18/12/2014
Sabía que le quedaba por leer la última placa, miró con sus últimas fuerzas y leyó :
Martín Toscano 15/3/1999 – 18/12/2014
Se tapó la cara con las manos y lo inundó una angustia y se hechó al suelo.
- ¡ Vamos, dormilón, arriba!. Exclamó la voz de una mujer que le resultaba conocida.
Abrió sus ojos y estaba ahí Caterina con una sonrisa y una torta entre sus manos con una vela y el número 22.
- ¡Caterina!. Saltó de la cama.
- Si, soy yo, calmate ¿Qué pasa?
- ¡Feliz cumpleaños!. Se asomaron Nicolás, Thiago junto a sus novias Olivia y Yael.
- Ah, estaba soñando. dijo en voz baja Martín.
- Y… ¿Qué soñaste? Preguntó Caterina en voz alta con una sonrisa.
Sus amigos habían escuchado y también querían saber
- Con ustedes. Dijo mientras seguía mirándolos extrañado
- ¿Que soñaste que tenés esa cara? Preguntó Thiago riéndose.
- Nada, locuras. Otro día les cuento. Contestó Martín en un suspiro aliviado.
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